Sanemos nuestro corazón…

Tras romperse una relación el mundo se nos hace añicos, nos sentimos tristes, desilusionadas y tal vez traicionadas…

Pero ahí estamos, con una pequeña esperanza de que él vuelva, de que las cosas se arreglen mágicamente. Sentimos que sin él, o un hombre en nuestras vidas no podemos vivir, lo cual provoca grandes errores por nuestra parte…

Como mujeres estamos siempre buscando aquello que haga temblar todos nuestros sentidos internos y externos, necesitamos constantemente un incentivo que le ponga “sabor” a nuestros días, para ponernos en armonía con la vida diaria, motivos para estar agradecidas con Dios y con la vida hay y los hay a montones, ¿por qué entonces basamos nuestra vida en la presencia de un hombre? Puede que el hombre sea una parte importante en nuestra vida, pero también es cierto que hay relaciones a las que debemos decir “¡basta!”.

Aun es duro de entender el porqué muchas mujeres después de pasar por malas experiencias, siguen pensando que de la única manera que pueden salir adelante es “si el ingrato regresa” o lo que podría ser peor, buscan por una nueva pareja y muchas veces, se aventuran en una nueva relación, pensando erróneamente que “un clavo saca otro clavo”.

Es necesario tomar bajo consideración muchos puntos importantes antes de pensar en formar una nueva relación. Toda relación con alguien nuevo en nuestra vida, tiene un proceso de adaptación y de cambios en los que nos guste o no, involucramos a toda la familia. Muy pronto se da cuenta que quien se pensó era “la tabla de salvación” empieza a ser un problema, y si aún no ha superado los conflictos emocionales de quien se fue, le será muy difícil ahora, superar la frustración de una nueva relación fallida.

Muy pocas veces una persona se detiene a pensar, que al iniciar una relación tan pronto como otra termina, sólo está buscando la sustitución de la persona que se acaba de ir, porque por soledad, dolor o aun por venganza, sólo somos personas enfermas de emociones y frustraciones por la ruptura con la pareja anterior.

Es bien sabido que un rompimiento de noviazgo, esposos, amantes o llámese como quiera, es una frustración para el que se queda, es necesario pensar en la aceptación, superación, reconstrucción, un descubrirse a si misma, buscar la felicidad dentro de si mismas a cada momento, el dolor pasa más deprisa si en lugar de quedarnos pensando “tengo que encontrar quien me sepa valorar” tomamos acción y nos valoramos a nosotras mismas, no se puede ir por la vida buscando en otras personas, lo que nosotras no tenemos o no somos, no se puede o no se debe tratar de hacer pareja con el primero que se cruce por nuestro corazón herido, pretendiendo que otro venga a curar la heridas que alguien mas dejo.

Es necesario que antes de pensar en otra pareja “para ser feliz” pensemos en que el amor tiene diferentes significados, pero esos significados no tienen ningún valor si el amor se utiliza con ligereza. La soledad o lo que creemos que es la soledad después de un rompimiento, nos juega trampas muy sutiles y esto nos debe hacer más cautelosas en el tiempo que nos tomamos en las cosas del amor, porque debemos pensar que de nosotras depende abrirle la puerta al amor equivocadamente en tiempo equivocado.

Antes de pensar en un nuevo amor sanemos el corazón, limpiémoslo de sentimientos negativos; eso sólo se logra con el tiempo, para que cuando el amor llegue de nuevo nos sintamos capaces para vivir el amor plenamente. Sana tu corazón, tómate tu tiempo y un día podrás contar tu historia, viendo de frente, pensando que cuando todo te falló y tu corazón se hizo añicos, fuiste valiente, enfrentaste la vida y dejaste que el tiempo actuara.

Que gracias a ello ahora puedes pedirle a la vida las oportunidades que se nos ofrecen y que son tan importantes, como lo fue el pasado que ya no está, con la convicción de que mereces ese nuevo amor, mereces una nueva oportunidad de compartir tu felicidad, la felicidad que te has ganado a pulso.

¿Sabrás hacer uso de tu tiempo, después de una ruptura?

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