LA TRAICIÓN

La traición es algo que duele, tanto cuando llega por parte de tu pareja como si es por parte de amigos, familiares, o quien sea.. Cuando nos traicionan fallan y abusan de nuestra confianza, produciéndonos enorme dolor. Pero quienes traicionan también pueden acabar sufriendo el dolor de las consecuencias…

¿Cuantas veces en la vida hemos pasado por una traición? Se habla de la traición e inmediatamente nos transportamos a la traición de pareja, se nos olvida que la traición nos llega de diferentes ángulos de la vida, de diferentes formas, ¿pero qué pasa cuando la traición nos llega en la forma “de nuestra mejor amiga o amigo? y lo que es peor, nos viene de esa persona en la que hemos puesto toda nuestra confianza, amor, nuestra juventud y toda nuestra vida, para compartirla juntos, o de la hermana, aun cuando nos unen los lazos de sangre,

Cuando alguien nos traiciona nos sentimos devaluadas en la confianza y lealtad, sentimientos que deben ser elevados a los confines de la amistad y del amor imperecederos, sentimientos a los que todo humano tiene derecho de recibir de quienes llamamos amigos, esposo o hermanos. Sentimientos que muchas veces se nos olvida dar en la misma medida. La traición de una amistad o de un amor que se pensó sería para toda la vida, nos cambia o altera conductas, emociones y sentimientos.

La traición puede producir reacciones negativas en el traicionado, hasta incluso pensar en “como desquitarse” del ofensor o lo que puede ser peor, crear traumas, especialmente cuando viene de la persona que mas amamos, llámese amigo/a, pareja y/o de un familiar cercano. Difícilmente encontramos a una persona que no haya sufrido de una experiencia dolorosa que incluso, podría dejarnos marcadas de por vida, generar la desconfianza no solo en quien hizo el daño, si no en personas que mas tarde pueden cruzar por nuestra vida.

¿Pero es sólo el traicionado quien sufre? En un momento de inconsciencia, o por curiosidad o tan sólo por hacer tema de conversación se puede dar una traición, para darse cuenta más tarde del gran error cometido al haber traicionado a alguien que no lo merecía.

La consecuencias para el traicionero también pueden ser dolorosas, porque sin darse cuenta perdió la confianza de quien le brindó una amistad y amor esperando recibir lo mismo, se acercan de nuevo a pedir perdón y aunque se les perdona, la amistad, el amor y la confianza ya están empañadas por el resentimiento.

De alguna manera muchas veces aprendemos por ejemplos de nuestros padres, a ser valientes, a soportar las diferentes dificultades de la vida, otras cosas las aprendemos por experiencias, por lógica o por sentido común, aprendemos a perdonar, a dar y recibir.

¿Cómo aprendimos a fallar y a que nos fallen?

Como humanos no podríamos o no deberíamos “tirar la primera piedra” porque como estamos expuestas a fallar, muchas veces sin notarlo siquiera, podemos asesinar el corazón, el alma y hasta los más nobles sentimientos de quienes amamos, porque algunas veces traicionamos nuestros propios principios y creencias.

Como humanos siempre necesitamos de amor, ¿por qué entonces cuando se tiene ese amor, se cae en la traición?

La experiencia de ser traicionados y traidores es dolora y traumática, es difícil entender porqué hombres y mujeres podemos en un momento fallar, porque como humanos somos falibles y muchas veces egoístas y desconsiderados, se pierde el sentido de la fidelidad, de la tranquilidad, y siempre esperamos mucho de la persona amada; la lealtad y la confianza no tienen precio, aun así, se falla con consecuencias muchas veces devastadoras de humillación e impotencia, rabia y deseos de venganza. Antes de ser infiel, antes de fallar, pensemos en los principios y convicciones que nos fueron inculcados por nuestros padres, sigamos poniendo en práctica esos principios que serán pasados de generación en generación.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*