BELLAS POR DENTRO Y POR FUERA…

Las mujeres debemos cuidarnos… por dentro y por fuera.

Las dos cosas están relacionadas y se afectan la una a la otra.

(♥) Nuestro interior ha de estar bien cuidado: Amémonos, confiemos en nosotras mismas y aprendamos a sentirnos seguras, que eso se reflejará en nuestro exterior.

(♥) Nuestro exterior también ha de estar bien cuidado: No nos descuidemos, invirtamos esfuerzos en vernos bien bellas… que eso dará fuerza a nuestro interior.

Pasa el tiempo, y nosotras nos sumergimos en él: Trabajo, viajes, casa, niños, mascotas, más trabajo, familia, excesos, cansancio y más trabajo. Un día de repente nos miramos al espejo al pasar y ¡Oh, pero qué veo! ¿quién es esa mujer!?

– Tú misma. ¡Has cambiado! Dicen los años no vienen solos, pero en muchísimas ocasiones, los agregados son nuestros.

El descuido, el abandono, el hacer importante lo urgente, u otras cosas más allá de nosotras mismas marcan la diferencia.

Dejamos de cuidarnos porque tenemos responsabilidades.

Las mujeres somos coquetas, pero la rutina nos hace crear una responsabilidad, donde infinidades de veces, creemos que el arreglo personal es superficial, pérdida de tiempo o una cursilería de otros tiempos. Que tal vez ahora con las obligaciones que tenemos no debemos invertir tiempo y qué decir de “dinero” en cosméticos, maquillajes o unas sesiones de spa. No obstante…

¡Tenemos que cuidar nuestra imagen! Nuestra estética en fundamental, tanto para cuando nos relacionamos con cualquier persona del mundo, como cuando nos encontramos con quien tenemos confianza y nos sentimos en intimidad. Tu aspecto exterior es un reflejo de tu mundo interno.

Dicen que la postura corporal está relacionada con la postura emocional; entonces te invito a mírate al espejo: ¿Cómo es tu forma cuando estás de pie? ¿Esbelta? ¿Encorvada? ¿Cómo te siente por dentro? ¿Ligera, plena, satisfecha? O ¿Con un gran peso en los hombros?

Obsérvate y con una mano en el corazón, ¿qué crees que trasmites? ¿Te satisface? Si no lo hace, no te condenes, para transformar algo, primero hay que visualizarlo.

Si algo de tu envase no te agrada, es hora de manos a la obra. Y no creas que vas a requerir pasar por el cirujano plástico. Más aún, la operación es del alma. Hay que desenterrar de tu ser esas pautas mentales que te han convertido en la mujer que hoy estas siendo. Nuestro interior se refleja en el exterior Todos los seres humanos formamos una coherencia entre el pensamiento, la corporalidad y las emociones.

Por eso si intervenimos en una de ellas las otras se acomodan. Si te ocupas de recuperar tu poder de atracción, modificando aquellas áreas de tu corporalidad que no te agradan, rápidamente tu estado de ánimo y tu pensamiento estarán en armonía. Si te gustas, ¡gustas! La atracción está vinculada con la pócima mágica de atraerte a ti misma.

¿Te agradas? ¿Te enamorarías de ti? ¿Si fueses tu pareja qué crees que te faltaría? La atracción está relacionada con la posibilidad de convertirte en lo mismo que deseas de los otros. Gústate, confía en ti misma, aprende a ser segura de quien eres, cuanto vales y cuanto mereces… así ganarás mucho atractivo.

Algunos consejos para recuperar tu habilidad de atraer:  

Mantén tu cabello arreglado de la forma que más te agrade, pues es el marco del rostro, si te gusta lo que ves, te sentirás poderosa en el día. Come en forma saludable y equilibrada, aún cuando creas que lo mejor engorda, lo mejor es lo que te nutre y evita grasas en tu cuerpo, un peso adecuado no es sólo una buen figura, habla de órganos felices. Bebe abundante agua, es fundamental para drenar las impurezas, limpiar toxinas y mantener con energía. Realiza ejercicio, esto te mantiene en ritmo y te abraza con la vida.

Háblate bonito, trátate suavemente; de esta forma estarás elevando tu vibración energética al universo Canta, en la ducha, antes de dormir, al despertar, en el auto. Cuando quieras pero canta, eleva las endorfinas.

Y nunca lo olvides: la belleza comienza por dentro, se feliz, se alegre, se segura de ti misma… Permite que eso se refleje también en tu exterior, pues tú mereces verte bella siempre, por dentro y por fuera.

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