TRATAMOS BIEN A NUESTROS HIJOS

Los padres cometemos muchos errores, y a veces tratamos mal a nuestros propios hijos.

La vida no es fácil para nosotros, ni lo será para ellos. Tengamos cuidado en cómo les tratamos, porque su cuidado y aprendizaje es nuestra responsabilidad y definirá su percepción del mundo y la sociedad. Hoy día los niños se someten al bulling, al estrés, a la comida chatarra, a los divorcios, a la violencia doméstica, a las preferencias sexuales de los padres, a vivir con abuelos y a madres solteras.

Se vinculan con la soledad desde temprana edad porque nadie puede cuidarlos, porque los cuida una niñera o porque la mejor forma de callarlos es drogarlos con la computadora o la play.

Y los adultos que desearon tener a esos niños, histéricos por los cambios de la vida, los someten a maltratos cotidianos, mensuales o de por vida.

Como si MALTRATARLOS resolviese el problema de la hipoteca, el conflicto de la infidelidad paterna, las habladurías de la suegra, o abonara la cuota alimenticia que siempre llega retrasada. Cada vez que ejerces maltrato (maltrato es tratar mal a alguien) influyes con “violencia” en la vida de ese pequeño, que es el futuro del mundo . Le enseñas que esa es la forma que existe de llamar la atención frente a un error, o una travesura.

Que los azotes, los tirones de orejas, las bofetadas y los gritos son paletas de colores del variado escenario del amor. Por encima de todo, les haces creer que eso es “el amor”: “Porque mi madre me ama, me ataca para enseñarme a hacer las cosas bien.” “Porque mi padre me ama, me ataca para enseñarme a hacer las cosas bien.”

Ése es el pensamiento que ellos aprenden. Y si piensan que deben “aprender hacer las cosas bien” , ellos entienden que es porque las hacen mal, y si las hacen mal, será porque son “tontos”, “torpes”… y así es como crecen tus hijos…. ¡Y tal vez así creciste tú!

Pero entonces pregunto: ¿si tu ilusión máxima era traerlos al mundo, para que tratarlos mal? ¿Para qué criar hombres y mujeres que mañana serán como los mismos que hoy tú críticas, detestas o rechazas? Los niños no son productos de una juguetería, son personas que se enfrentan al mundo, al mismo mundo que tú, pero con menos herramientas. No los maltrates. Porque el amor sana, cura y construye.

Y el desamor, todo lo contrario, enferma. …¿Qué otros derechos le sumas a esta lista?

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